Nos desarmamos lentamente
en una caricia eterna,
dejamos caer nuestras prendas
para vernos enredados
en un acto de amor que nos utiliza,
nos desgasta y nos minimiza
como seres amantes y amados.
en una caricia eterna,
dejamos caer nuestras prendas
para vernos enredados
en un acto de amor que nos utiliza,
nos desgasta y nos minimiza
como seres amantes y amados.
No es necesario mirarte a los ojos
y recorrerte entre el índice y el pulgar,
mientras la piel bajo mi cintura
se eriza para comprender tu angustia y tu carencia;
y recorrerte entre el índice y el pulgar,
mientras la piel bajo mi cintura
se eriza para comprender tu angustia y tu carencia;
No somos más que dos farsantes
dentro de un juego al que nadie quiso poner reglas
dentro de un juego al que nadie quiso poner reglas
ninguneandonos con un monólogo inaludible,
solo para dejarnos huir del otro
solo para dejarnos huir del otro
vernos reflejados en nuestras facciones
y no reconocer algún rostro
sin más que un amor por devoción al deseo.
y no reconocer algún rostro
sin más que un amor por devoción al deseo.
Ya no queda nada por recordar;
Vos no hallaste la manera correcta de amarme y tal vez yo no halle la forma de enseñarte.
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