21 jul 2013

Incesante lluvia y ausencia
ahondan en mi cuerpo hastiado.
Infinidad de miradas furtivas,
lanzadas con devoción.
Un río inquieto de recelo,
en la noche tenue e intranquila.
Me zambullo en mis pensamientos,
tus pómulos de un blanco insólito,
me recorren tus caricias eternas;
tiendo a recorrer el mundo con un solo ojo
en el instante donde nuestro amor colapsa,
intercambiamos palabras embriagadoras,
nos acurrucamos en la infinitud del encuentro
y nos desvanecemos en la ternura irradiante de un beso.



5 feb 2013

Frenesi.
Observo tu torso escalonado,
se me deshace el estómago 
de saborearte con la mirada.
Súbitamente el reflejo de tus pupilas
se lanza violentamente hacia mi rostro.
Te dejas desvanecer de dolor,
me arrincono entre el paladar y la garganta
y desespero en la debilidad del ensueño.

24 sept 2012

Voy revolcándome en tus ojos tan enfermos,
maquillados de fluorescentes;
estas empezando a consumirme 

entre fragmentos densos y días grises. 
Nidos de reencuentros velatorios 


donde jugábamos a tener nuestra última despedida.
No existe tiempo que sostenga 

nuestras vagas ganas de querernos; 
Nadamos entre gestos y pretextos,

disfraces absurdos que ocultan tu odio y el mio;
Anestecias el dolor con un trozo de tu cuerpo

echado sobre el mio;

Tus huesos se balancean sutilmente en mi oído,
tus cadáveres se revuelcan en mis manos blancas,

muertas de tanto ardor y rencor;
almas repartidas, azarosamente,

en el cuarto oscuro del octavo insomnio,
las mañanas, con su olor fúnebre,

llegan abrazando mi espíritu vacío, 
entre humos eternos.
Miras el reloj y corres hacia algún refugio,
en mi pecho deshauciado, 
como un niño corrompido por una pesadilla, 

en el medio de la noche.
No llorés mas -le digo- 

vamos a acalambrarnos entre sonrisas 
y movimientos débiles 
pero prometeme que esta vez
no te vas a morir.

29 ago 2012



Hambrienta de noche de luna
encuentro en tus ojos llanos,
fugaces memorias rotas.
Corro en círculos
mientras el fuego apaga mi llanto.
Se enciende tu verdad en el ocaso.
A través de los sonidos mudos de la noche,
sigo tu luz en un desliz de curiosidad.

13 may 2012

Nos desarmamos lentamente
en una caricia eterna,
dejamos caer nuestras prendas
para vernos enredados
en un acto de amor que nos utiliza,
nos desgasta y nos minimiza
como seres amantes y amados.
No es necesario mirarte a los ojos
y recorrerte entre el índice y el pulgar,
mientras la piel bajo mi cintura
se eriza para comprender tu angustia y tu carencia;
No somos más que dos farsantes
dentro de un juego al que nadie quiso poner reglas
ninguneandonos con un monólogo inaludible,
solo para dejarnos huir del otro
vernos reflejados en nuestras facciones
y no reconocer algún rostro
sin más que un amor por devoción al deseo. 
Ya no queda nada por recordar;
Vos no hallaste la manera correcta de amarme 
y tal vez yo no halle la forma de enseñarte.